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domingo, 1 de junio de 2014

Cara Col A




Esta es la historia de un caracol que andaba por el mundo buscando una razón ...
"una razón pa vivir, una razón pa soñar,
una razón para seguir latiendo al ritmo que marcara el viento... una razón pa vivir la vida
de día y de noche, de noche y de día...."


Era un caracol australiano que secuestró una niña pequeña en una playa y llevó a su casa para jugar con él. Aquel caparazón de espiral le hacía cosquillas donde se lo ponía...
El primer viaje a manos de la niña se le hizo al caracol un suspiro y pensó que eso era volar.
Caracol y la niña pasaron muchas tardes haciéndose volar y cosquillas, al caracol se le olvidó hasta invernar; quizás en aquel micro clima no lo necesitaba su escurridizo cuerpo... Su casa espiral estaba fuerte y el caracol se sentía feliz viviendo en el cuento de princesa que la pequeña se había inventado...


 El caracol no necesitaba la 'civilización' de los de su especie, mientras la niña estuviese, incluso sin ella , asomado a la ventana estaba bien. Sólo se acordaba a veces del olor a hierba recién cortada y las cosquillas que le hacía en la barriga, y la arena fina de la playa; también por las cosquillas...
La niña crecía despacio, lento como si tuviese un caracol en el corazón,o en el cerebro, como si hubiese mirado tanto a su caracol que se hubiesen hecho de la misma especie.
Quizás a la chispa de su entendimiento sólo le crecieron un milímetro los tentáculos pero fue suficiente para que callese en un pensamiento oscuro casi negro. ¿que tipo de niña mala cruel soy que he domesticado un caracol?  y lo que es peor ¿que lo estirpe de su naturaleza por capricho o por mi falta de cariño?

La niña hasta entonces no supo lo que era la tristeza. No se sentía con fuerzas para seguir cuidando al caracol y tampoco quería devolverlo a su vida de antes, le preocupaba su supervivencia entre extraños. Se sentía responsable de la esclavitud que había impuesto al caracol...

La niña pasó muchos días pensando en su soledad con su caracol. Pero un buen día salió el sol para sus tentáculos y con su caracol sobre la mano se encamino a la playa donde se encontraron la primera vez.

Ensimismada en su caparazón espiral la niña llegó a la orilla y se sentó. No iba a esperar, ni a buscar, ni a mirar, solo quería sentir el mar de frente. El saltar de las olas, el salpicar de la espumaba, la arena y el sol en la piel, la marea por dentro del cuerpo... desprenderse del sabor a tierra que le había metido dentro su caracol.
Caracol mientras tanto jugaba a escuchar el rumor de una caracola y a esconderse dentro de ella...
En la orilla junto a la niña apareció una estrella de mar que llevaba a un niño con ella...



El pequeño parecía del mismo planeta que la niña caracol; y quizás la estrella de mar también lo era...
Al verlo allí sentado con aquella estrella de mar chapoteando a sus pies a la niña le volvieron a crecer los tentáculos y le brilló de nuevo el sol... volvió a su ser amable y feliz... la estrella no le pertenecía al niño, ni la caracola al caracol, ni la estrella al mar ni las olas a la marea... y se querían, se permitían amarse y era lo que les hacia...  
Podían sentirse en casa con tener cosquillas.








Pd:" Armas blancas más dañinas que las de metal"


Phantriposa






 Elehome





Cococleta
....

"El desarrollo en carne viva"

"Cuando mis neuronas corren hasta yo me asusto"

"Cuando la tiranía es ley la revolución es orden"


"Aquí no gana el más maleante gana el más ingenioso"





Adentro Calle 13




"No se puede comprar el viento,

 no se puede comprar el sol...."

"Tengo mis dientes pa cuando me sorío"




Mala


"Flor de un día, más me aburriría.... 

mi cuerpo se evapora y pierde solidez...

 y ahora me pregunto a punto de decirte ná!....

 si vivo en un mundo dentro de una realidad que no me corresponde" 


Poema sobrecogío 

lunes, 17 de marzo de 2014

El taller de mariposas

Hubo una vez en China, hace millones de años una princesa llamada Xin Ling. La princesa era una apasionada de la naturaleza y pasaba la mayor parte de su tiempo cuidando las plantas de su hermoso jardín palaciego. No era extraño encontrarla junto al jardinero de palacio, Ting, intercambiando opiniones de la pululación de insectos, la germinación de las flores y algunas otras historias secretas.

Ting el jardinero vivía en una pequeña cabaña alejada del palacio pero dentro de su inmenso parque. Allí, la princesa gracias a la ayuda de su fiel jardinero, experimentaba en secreto con gusanos.

El laboratorio de gusanos, llamaba Xin al lugar ocupado por frascos de cristal de todos los tamaños y colores habitados por gusanos blancos y rechonchos en su mayoría. Arañas y mariposas eran los otros tipos de bichos que había en los frascos; pero era evidente que el interés de la princesa se centraba en los gusanos.

Cualquiera que hubiese contemplado el espectáculo que representaba la princesita amante de los bichos observando a sus gusanos y lo que era peor hablando de sus cambios, la hubiese tachado de loca o acusado de brujería ante su padre, pero no sucedió así.

Xin tenía "demasiada imaginación" decía su madre; por eso no se atrevía a contar su secreto más que a Ting. Ambos estaban de acuerdo al respecto. Aquellos no eran unos gusanos cualquiera sino que eran de seda y luego se hacían mariposas pero no tenían forma de demostrarlo, todavía.

La princesa Xin mostraba especial admiración por un par de insectos en concreto. Un gusano al que llamaba Mori y una mariposa azul a la que se refería como Bom que cohabitaban en uno de los frascos más amplios y con mejor luminosidad. Xin pasaba horas contemplando como Mori y Bom se relacionaban, jugaban e incluso parecía que se abrazaban y besaban; y suponía porque lo hacían. Le embelesaba ver a Bom volar por el tarro de cristal llevando a su amigo gusano entre las patas; como si fuesen de paseo aprovechando el espacio por donde se ensanchaba el vidrio. Y se reía muchísimo cuando se mareaban dando vueltas sobre si mismos para jugar al despiste o darle emoción al pilla pilla o cuando se daban masajes el uno a la otra con las patitas y la una al otro con las alas.

La princesita anotaba todo lo que veía que sucedía en su particular laboratorio de gusanos de seda como si de una investigadora científica que busca un remedio para la vida se tratara. Tenía anotadas varias posibles fases por las que 'supuestamente' pasaban los gusanos antes de "cristalizar en mariposas". Acerca de Mori había anotado que: "el gusano posiblemente tiene alguna 'patología'- (cosa extraña dentro, inevitable para el) que le impide avanzar hacia el estado de mariposa, lo he llamado que se queda en estado crisálida, en este estado es cuando genera seda para construir su huevo".
De Bom había señalado: "el color de sus alas es igual que el de su seda (cuando pone huevos, no se si al hacerse mariposa su seda también era azul porque la encontré hecha mariposa no en su vida de gusano, sólo ha puesto huevos una vez cuando llegó y salieron mariposas no gusanos a pesar de que creía que el padre era Mori).

Xin veía tan fascinante el mundo de los gusanos/mariposa que ponían seda que soñaba con que algún día ese material precioso sirviese de tela y los gusanos y las mariposas fuesen venerados por su magnífica labor.
Para poner en funcionamiento su descubrimiento Xin recogió toda la seda de Mori junto con la seda azul que guardó cuando llegó Bom; trenzó una pulsera que pidió a Tin que le anudara bien fuerte. Ni el jardinero sabía de que material precioso estaba hecha. Cuando se lo explicó casi ni podía creerselo. Fue cuestión de tiempo que sus padres descubriesen la preciosa pulsera de su pequeña princesa e indagaran hasta descubrir su procedencia.





(Después de descubrir Xin la seda dicen que los chinos guardaron el secreto durante siglos)

sábado, 1 de marzo de 2014

"Los genios nunca mueren"





"Soy un hombre de contrastes en todo. Me muevo entre la introversión y la extroversión absoluta".
Paco De Lucía





"Que se calle la guitarra"
http://compasgaditano.com/2014/02/que-se-calle-la-guitarra-los-hippytanos.html






 


"Cuando más lo deseo la guitarra no pudo soltar ni un lamento"

"Era sólo; que en el universo, algunas estrellas querían bailar flamenco"

"Como pasa el tiempo en un día"

"El hombre que desgarró al mundo acariciando una guitarra"

"Todas las noches habrá un concierto flamenco en alguna parte del universo"

"¿Quién le va a apretar ahora los trastes a la guitarra española?"

"Requiem por un flamenco"

"Huérfanos de las manos que les criaron el oído"







viernes, 13 de septiembre de 2013

"Elefantes de flor en flor"










"El método paranoico crítico de interpretación; conjunción de pensamiento e imagen..."  


Melies´moon


"Los vencedores de Leningrado..."

viernes, 28 de junio de 2013

El Capitán y la niña del aire

Una vez fue una niña del aire que huía de un capitán del viento.
La niña era un golpe de viento ligero y cristalino como una nube. No se podía ver si no era a través del tacto, o de los objetos con los que tropezaba a su paso. Parecía ciega pero no lo era. Sólo cerraba los ojos para sentir por donde pasaba. La niña del aire se enamoraba de los bulanicos de colores que se entretenían jugando con ella. De los pétalos que bailaban con sus danzas, de las veletas y de los trapos colgados en las azoteas.

Le atraían las bolsas de chucherías de las calles y a veces se hacía remolíno con ellas para comer polvo de gusanitos y azúcar de golosinas.

La brisa de la niña era caliente y encelaba el corazón de lo que encontraba a su paso. Se la podía encontrar en la orilla de mares en calma jugueteando entre las gotas saladas de las olas y los granitos de arena...
Ventolera, que se llamaba la pequeña, andaba en voladas e iba cargada de corazones que se llevaba a su paso. Era capaz de desorientar veletas y correr por las calles con su buen amigo el aire.

Ventolera era presa de aire y de las circunstancias. Solo sabía volar por los aires, jugar con las velas de los barcos pequeños, bañarse en la espuma de las olas y huir de las corrientes marinas y de aire que la engullían axfixiandola hasta la muerte.

El Capitán de viento por su parte era de los que se rodean de aire fuerte. Autoproclamado libre por los cuatro 'costaos' era esclavo de compensar presiones de un lado para otro. Tenía un rosal para el solo donde tenía marcados los rumbos de su horizonte. La rosa de los vientos la llamaban y él que era corriente y solo sabía correr, cantar y soplar no entendía de olores, no podía apreciarla como suerte sino como desgracia.

El Capitán del viento iba cargado de promesas que barría y tormentos que le echaban a cuestas... Llevaba tanto peso que enfurecía hasta al mar cuando se le acercaba, las nubes temblaban al presentirlo y si tenían ganas hasta lloraban de pena por el peso que el Capitán tenía que soportar. Todos los que lo conocían le tenían más pena que miedo. Pero ni los nubarrones más gordos ni los océanos más pacíficos lo acunaban. El pobre capitán del viento llevaba unas ojeras por los talones siempre porque no había montaña ni playa que lo dejaran dormir a su vera.

El viento dejaba rastro de olor de donde venía. ël no podía saberlo porque no tenía ese sentido. Tampoco sabía cuando era caliente o frío pues siempre iba cargado e iría sudando. Hacía mucho ruido al chocar contra árboles, olas, barcos y demás objetos que encontraba a su paso; por eso estaba un poco sordo y no es que no escuchara, sino que nadie le hablaba porque creían que el no sabia oir.

El Capitán del Viento se sentía muy solo y vagaba cansado buscando alguien que se bebiera sus vientos para poder descansar tranquilo.


El Capitán del Viento no tenía corazón porque un buen día se lo robó la Ventolera. Desde entonces el se limitaba a seguirla por donde intuía, con su rosa de los vientos, que podría encontrarla.




Supongo que en algún momento ambos, Capitán de Viento y Ventolera, se acabaron encontrando.
Quizás una tarde naranja en la playa. Cuando no quedaba nadie más en la arena.
La Ventolera bailando con una sombrilla de paja y el Capitán del Viento sembrando recuerdos en dunas de playa. El le pediría que se lo llevara en volandas como solo ella sabía hacerlo. Y ella se excusaría diciendo que su cuerpecito pequeño no sería capaz de soportar tanto tormento.
El le pediría jugar con su pelo y ella diría que precisamente por los enredos llevaba tanto tiempo huyendo.





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